Adiós a Diego: Una humana divinidad

01 Diciembre 2020

Su deseo de destacar, de representar una historia, un contexto, de realizar un sueño, se fue nublando y destruyendo al compás de los vicios de la gran industria, esa que le restó humanidad para divinizar todo lo que el mercado le podía rentar.

Francisco Herrera >
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Diego Armando Maradona es más que un simple futbolista. Las discusiones en torno a su figura ni siquiera se agotan en la subjetiva pelea de si es o no el mejor de todos los tiempos.

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El Diego es cultura, economía, política, religión y moral. Maradona pasó a ser el primer gran producto de esa maquinaria que tantas veces ha criticado y que por mucho tiempo nos ha arrebatado esos sueños que él mismo cuando "pibe" pregonaba.

Su deseo de destacar, de representar una historia, un contexto, de realizar un sueño, se fue nublando y destruyendo al compás de los vicios de la gran industria, esa que le restó humanidad para divinizar todo lo que el mercado le podía rentar. ¿Culpa de Diego? El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Podemos comulgar con su faceta de D10S o no, podemos disfrutarlo en la cancha y reventarlo fuera de ella, lo cierto es que la figura del "Pelusa" no nos puede ser indiferente para repensar y entender las lógicas del fútbol moderno, ese que se nutre de las ventas, la pomposidad y la sobreexplotación de productos, inclusive aquellos que partieron siendo humanos.

Culpable o inocente, no somos quiénes para juzgar a un hombre que en el momento de tocar el cielo, demostró ser tan mortal como cualquiera.

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