Opinión: Carta a la Alianza Francesa de Osorno de una expulsada

"Estar en la Alianza, no era sólo el acto de ir día a día a estudiar, de tener acceso a la educación, sino que era ser parte de una comunidad, una elite que generación tras generación asiste a este colegio fundado en 1945 por colonos franceses llegados a Osorno".

Imagen de Corresponsal El Vacanudo
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29 de Septiembre, 2014 22:09
Colegio Alianza Francesa de Osorno

Escribo esta carta luego que una amiga me reenviara cariñosamente un correo de la Alianza Francesa de Osorno – de la que no sabía hace años – en la que se citaba a «una reunión de ex alumnos para decidir algunos detalles cruciales que nos activen como agrupación». Fue entonces que me pregunté si yo era ex-alumna pero rápidamente me dije que no, que yo había sido expulsada, rechazada, no querida ahí. Fue también entonces que me di cuenta de cuánta molestia persistía en mi contra este “establecimiento educacional” con el que aún tengo pesadillas.

Por ahí por el año 1996, yo debo haber tenido 14 ó 15 años, si bien recuerdo, en 1ero medio, luego de un largo proceso en que me llenaron de advertencias, en que pasé a ser la “niña problema” emblemática de mi curso, en que mi matrícula tuvo el apodo de “condicional” durante un largo rato, el consejo de profesores acordó una reunión a final de año donde se decidiría si yo seguiría o no en el colegio. Recuerdo perfecto estar esperando a mi mamá sentada en la parte de atrás del auto, mientras ella recibiría la resolución del dictamen. Al llegar al auto, se subió, cerró la puerta, la miré por el espejo retrovisor y como pocas veces en mi vida, la vi llorando. Para mi hasta ese entonces nada de todo esto me parecía muy serio, claro, tenía 15 años, más me preocupaba pasarlo bien, salir con los amigos, estudiar lo suficiente y pensar en el futuro. Pero en ese instante fue como recibir una cachetada-balde-de-agua-fría, en un segundo vi pasar muchas escenas como en una película en cámara rápida. Me habían echado del colegio, uno de los colegios más prestigiosos y caros de Osorno, un colegio particular, colegio que mes a mes, mis papás, como miembros de una clase acomodada, pagaban para que mis hermanos y yo asistiéramos. Hoy me parece tan raro que uno pague y que además te echen, definitivamente no tienen que haberme querido para nada ahí. Nunca me explicaron bien las razones, me habían dicho en el colegio, textual, que era una “líder negativa” y a mi mamá “que no sabían que hacer conmigo”, que “los profesores no se la podían”. Unos días más tarde, tuve que ir con toda mi rabia adolescente, ponerme ese uniforme por última vez para subirme a un escenario a recibir de la mano de los que “no me querían” o “no me aceptaban” un premio por mis notas. El regalo era un libro que se llamaba “Rebeldes”.

Debo aclarar eso sí que antes de esto, por ahí por mediados de año, luego de innumerables advertencias (tanto por profesores como por mi familia) yo había decidido, ingenuamente, llevar a la práctica algo así como un “cambio de actitud”. Fue entonces que comencé a sentarme en los primeros puestos de la sala de clases intentando dejar atrás mi “mala conducta”. Debo reconocer que aún cuando era una alumna sobresaliente en cuanto a notas se refiere, me portaba pésimo en clases, más de alguna vez le falté el respeto a un profesor (de las peores cosas que hice junto a algunos amigos o compañeros, fue una vez que le tiramos tinta con nuestras lapiceras al delantal del profesor mientras este estaba de espalda a la clase escribiendo en la pizarra). Otras veces, debo admitir, me fui de la sala dando portazos por desavenencias con los profesores. Mi actitud era soberbia y apatronada, lo sé. Sin embargo, a varios profesores los respetaba, me parecían admirables e inteligentes, como el profesor de física (que lideró las marchas una vez contra el colegio, recuerdo), la profesora de química y muchos otros a quiénes hasta el día de hoy recuerdo con cariño (la querida madame Michelle, con quien seguimos en contacto). Pero habían muchos otros que me parecían desmotivados y desmotivadores, arrogantes y sobre todo conservadores (el profesor de francés conocido por tener el dedo siempre en su nariz, encargado supuestamente de mostrarnos la literatura francesa, pero a quién año tras año engañábamos entregándole resúmenes de los libros –  que supuestamente leíamos – que plagiábamos entre estudiantes de diferentes ciclos; raro que nunca se haya dado cuenta). Además, reglas como que el pelo de los hombres no debía sobrepasar el cuello de la camisa me parecían absurdas y contra muchas de ellas yo me rebelaba (para ocupar la terminología con la que se me acusaba en esa época). Sobre todo cuando empecé a participar en las “Inter Alianzas” y descubrí lo distinto que eran las Alianzas de otras ciudades, en particular los de Santiago entre los que destacaban algunos por sus melenas hasta la cintura, lo que me llamó profundamente la atención. O cuando llegaban algunos profesores franceses a hacernos clases por algunos años, (más allá de la violencia simbólica generada por las diferencias que habían entre los profesores franceses y los chilenos, como aquél director francés que se paseaba en descapotable por la ciudad), entre los cuáles una profesora francesa que sin saber me mostró un nueva libertad cuando notamos sonrojadas con algunas compañeras su axila nunca depilada.

Estar en la Alianza, no era sólo el acto de ir día a día a estudiar, de tener acceso a la educación, sino que era ser parte de una comunidad, una elite que generación tras generación asiste a este colegio fundado en 1945 por colonos franceses llegados a Osorno. Cuando me echaron, ya no sólo podía seguir formándome en un lugar donde llevaba casi diez años – pagando – sino que rápidamente me transformaba en una outsider de la elitisada comunidad en torno a esta institución y de la desigual sociedad osornina. Me lo habían advertido, quizás me lo merecía. Esta carta no apunta ni a lo uno ni a lo otro, sino que se interroga sobre el rol de una institución en una sociedad tan segregada como lo es la osornina donde viví 15 años.

El mayor problema era donde estudiar siendo outsider pero cuica. Me tuve que ir a un colegio tan malo que ya no existe. Obviamente, no me fue tan bien en la PPA como yo lo esperaba (quería estudiar Astronomía) pero en cierta medida agradezco que me hayan echado del colegio porque fue entonces que me empecé a interesar por un sinnúmero de aspectos que nunca, ni someramente, aprendí en la Alianza. Por ejemplo, que vivíamos en zona Mapuche, que “nosotros”, la elite, no era sino un par de apellidos y generaciones. Sí, con vergüenza debo admitir que antes de los 15 años no sabía – históricamente –  quiénes eran los Mapuche, Huilliche, Lafkenche; sólo existían en mi registro como categorías negativas (quizás por esa vergüenza me convertí en antropóloga). Ahora pienso en esa violencia feroz impulsada por la clase alta de Osorno, y me avergüenzo de haber sido parte de ella y de haber sido tildada de “líder”. No éramos más que colonos que llevábamos sólo algunos años ahí pero a los que se nos enseñaba a actuar como colonizadores.

Yo no sé cómo será la Alianza hoy en día. Sí he podido constatar que se reproduce, que las mismas familias con los mismos nombres son las que siguen regentes en esta institución. Que algunos ex alumnos hoy trabajan ahí. Y a ellos van mis preguntas: ¿qué rol tiene la Alianza francesa, en tanto que institución que se reivindica de colonos franceses, con la comunidad en la que está inserta? ¿Cómo se hace cargo hoy en día este establecimiento de las desigualdades que está reproduciendo? ¿Qué tipo de humanos – más allá de los resultados de las pruebas de medición escolar en las que sé que a la Alianza de Osorno le va bien – están formando?

Cuando yo me formé en la Alianza, aprendí la cara más dura del racismo: le decíamos “negro” o “indio” al que no tenía apellido francés o alemán o de algún otro origen extranjero, o “pocahontas” a la que tenía rasgos indígenas y así podría dar infinitos ejemplos (fue tanto lo que chocó esto a mi marido, escritor, que está escribiendo una “enciclopedia crítica”, como dice él, sobre el uso de estas categorías). Cuando me echaron, nunca entendí porqué yo y no otros de mi curso que eran peor o igual de “malos” que yo (algunos hasta quemaron el libro de clases para “borrar” las anotaciones negativas, al punto que se llamó a la policía al colegio para investigar el caso). Sin embargo, a ellos no les pasó nada (unos pertenecían a familias latifundistas importantes de la zona, otros a familias de apellido francés). Soy la única persona que conozco que, habiendo tenido de los mejores promedios del curso, fue expulsada del colegio. Hoy me río, lo encuentro una hazaña en cierta medida, pero durante años me he hecho esta pregunta y en el fondo creo que el “expulsar” tiene que ver con el “no queremos de ti aquí”, “no queremos que seas parte de nuestra comunidad”. Hoy, con el problema de la educación instalado en la discusión pública, pienso en esa frase popularizada por Piñera que dice que “la educación es un bien de consumo”. Deduzco entonces que cuando una institución te expulsa está aplicando la siguiente idea: como una empresa, la Alianza podía elegir si querían o no a un cliente problemático como yo. Tal como un banco te rechaza para un crédito. Ellos no querían “hacerse cargo” del problema, así como en algunos colegios católicos se expulsa a las niñas embarazadas, porque, aunque de otra índole, también son un problema. Esto es particularmente llamativo para un colegio que se reivindica laico, que supuestamente “ha estado siempre a la vanguardia de la enseñanza” como profesa el sitio web de la Alianza. Pero creo que ante todo este colegio privado olvida los principios básicos de la educación pública, gratuita y de calidad que el Estado francés lleva a cabo en muchos otros lugares del mundo. Educación que conocí bien cuando a los 20 años me fui a vivir a Francia para estudiar gratis y darme cuenta de cuánto se alejaba el “proyecto educativo francés” de Osorno al francés de Francia. Mi agradecimiento para los profesores de la Alianza de Osorno que me enseñaron, medianamente, a hablar francés.

Mantengo aún algunas buenas amigas de la Alianza a quiénes veo regularmente. No todas son tan críticas como yo del colegio, porque obviamente tuvimos experiencias distintas en él. Y por esto justamente mi pregunta apunta a saber ¿en qué medida un colegio tan selectivo como lo son los colegios privados de regiones integran a los “niños-problema”? ¿Qué se hace en regiones, y más aún en las regiones aisladas del país, cuando las opciones educacionales justamente no son opciones si queremos ver crecer humanos que aprendan a respetar e incluir a los demás? Gracias a que la Alianza no me aceptara como yo era, tomé la distancia suficiente para darme cuenta lo que era maltratar a nuestros compañeros, la violencia de los sobre-nombres y lo que era la segregación de clase, de apellido, de raza, de origen. Formar personas inteligentes (no sólo en cuanto a resultados en la PSU) no era particularmente lo más importante ahí. Quiero creer que ojalá eso haya cambiado, que ojalá la Alianza de Osorno no sólo reivindicara sus “raíces” francófonas, sino que construyera una educación pluralista, que se hiciera cargo de las desigualdades de la ciudad. 

Consuelo Biskupovic

Socióloga

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14 Comentarios

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Imagen de luigipablo

Por los comentarios que leo,

Por los comentarios que leo, entiendo que la gente no "entiende" lo que lee. La opinion de Consuelo tiene que ver principalmente con lo que el colegio otorga y de lo que presume, siendo, en realidad, una caricatura de una educación basada en conceptos franceses.

No es un mero pelambre. Ni se trata de estar de acuerdo o no, según lo mal o bien que le parezca Osorno a la gente.

 

Imagen de Antonio Fernandez

Me parece un Me parece que es

Me parece un Me parece que es lo mas cinico, poco inteligente y caradura que he leìdo, para empezar como muchos lo hicieron notar, la educaciòn parte por casa, si eras tal como descrbies no es culpa del colegio, si no sabìas donde vivias tampoco es culpa del colegio, a pesar de contar con grandes profesores de historia y geografia, parece que tan brillante no eras, si tu y otros insultaban, se burlaban y miraban por debajo a tus compañeros tampoco es culpa del colegio, es culpa de tu (y sus familias), afortunadamente la gente como tu, era menos de lo que quieres hacer ver, y estoy seguro que el porcentaje era el mismo que en otros colegios. Pero siempre es mas facil querer culpar a otros que a ti mismo y/o a tus cercanos.

Esta carta muestra un alto grado de resentimiento no superado, cuando lamentablemente tu situación de expulsión era lo mas normal y acertivo a hacer.

En fìn podrìa seguir explayandome pero lo cierto es que solo veras y tomaras en cuenta los comentarios que te secundan... como siempre.. o no??

Imagen de Rodrigo Diaz

Dices cosas ciertas, pero

Dices cosas ciertas, pero exageras mucho en tu relato.Soy un exalumno del colegio y conozco la realidad por lo que puedo criticar para bien o para mal tu relato.Me parece insolito que culpes al colegio en tanto aspectos, en donde mezclas un saber básico y propio con el de que otorga el colegio.Por ejemplo el de no saber la existencia de los pueblos indigenas de nuestro pais a esa edad(primero medio) puesto que yo los aprendi en básica en el mismo establecimiento con el señor Diaspro.También me llama la atención que culpes al colegio de las descriminaciones puesto que según mi opinion ese temas esta muy influenciado con la opinion de tus padres y la sociedad.El colegio puede ayudar en cierta manera a intentar evitar la descriminación con actividades o charlas.No digo que no exista descriminación pero eso es un problema que nace en otro lugar y que se efectua en el colegio pero no de manera tan exagerada de como tu lo planteas.

Lamentablemente no puedo seguir con este relato (debo salir) se despide un orgulloso ex alumno que se educó de manera muy completa en este establecimiento y donde adquirí valores.

PD: no creo que por nada te habrán echado...

Imagen de Hardy

Personalmente no sali de ese

Personalmente no sali de ese colegio, igual egrese de uno Particular, pero tengo hartos primos que salieron de ahi, mi mama y todas mis tias salieron de la Alianza, o del colegio de en frente, y estoy en gran parte de acuerdo con la carta, al menos para que se tengan presentes todos estos temas de discriminacion y la 'socialite' que hay en Osorno, y se trate de cambiar en algo.

Tambien tengo un hermano que era desordenado pero no 'Lider negativo' que lo echaron de un colegio particular por que los profesores MAL LLAMADOS ASI, no querian ni siquiera intertar educarlo, ya que ellos tienen que al menos tratar de hacerlo (es como comprar todas las vacas mansas en la feria, analogia ganadera jaja), ahora el es un exitoso profesional, y termino de un colegio subvensionado.

En temas de discriminacion se vive en todas las clases sociales, aca en santiago, por ser rubio y trabajar o relacionarme en areas conflictivas, te discriminar harto, asi que lo veo por ambos lados de la moneda no solo en la clase acomodada.

Saludos, y creo que mas que la Alianza Francesa es un tema Pais.

Imagen de anonimos

tema aparte de tener o no

tema aparte de tener o no razon ...
esta para psiquiatra la srta... o sra... claramente la marco que aun no puede pasar pagina de su trauma.... 

Imagen de M° Consuelo Fuentes

Cuando uno opina suele

Cuando uno opina suele identificarse, pero veo por tu comentario que debes ser de este tipo de gente de la cual habla Consuelo, en fin, lo mismo que opinas de la tocaya para ti!!!!

Imagen de Tatiana Prambs Barría

Completamente de acuerdo. En

Completamente de acuerdo. En el Colegio Alemán de Osorno pasa, o pasaba, de manera paralela exactamente lo mismo y la elite la conformábamos sólo ambos colegios de la esquina, como si los demás no tuvieran la "calidad o la altura" de entrar al círculo. Creces en una burbuja que algunos, como fue mi caso, a punta de porrazos tuvimos que romper para entender el mundo en su complejidad y variedad, para aceptarlo y vivirlo tal como es. No sé si habrá cambiado algo a lo largo de los años. Tengo y mantengo muy buenos recuerdos de mi curso, algunos compañeros con los que mantengo contacto hasta el día de hoy. Sin embargo también recuerdo vívidamente esa atmósfera divisoria en una sociedad osornina altamente marcada y elitista. Quizá no era la ciudad, quizá era quienes crecimos así los que la vivenciamos de ese modo, tal vez lo pienso así porque a mi regreso a Osorno 8 años después, mis grandes amigos, mi círculo, lo empezaron a conformar personas que no estudiaron "en los famosos colegios de la esquina de O´Higgins con Los Carrera". La calidad de las personas, su felicidad y su éxito en la vida, no lo conforman los colegios más caros  o los apellidos, quizá cuando nuestro país deje de ser tan arribista y desde la casa y los colegios se eduque incentivando la integración y el respeto, estas diferencias, que sobrepasan términos como la "gratuidad" o "lucro", cambien algún día y nos lleven a ser mejores humanos.

Imagen de Tatiana Prambs Barría

Completamente de acuerdo. En

Completamente de acuerdo. En el Colegio Alemán de Osorno pasa, o pasaba, de manera paralela exactamente lo mismo y la elite la conformábamos sólo ambos colegios de la esquina, como si los demás no tuvieran la "calidad o la altura" de entrar al círculo. Creces en una burbuja que algunos, como fue mi caso, a punta de porrazos tuvimos que romper para entender el mundo en su complejidad y variedad, para aceptarlo y vivirlo tal como es. No sé si habrá cambiado algo a lo largo de los años. Tengo y mantengo muy buenos recuerdos de mi curso, algunos compañeros con los que mantengo contacto hasta el día de hoy. Sin embargo también recuerdo vívidamente esa atmósfera divisoria en una sociedad osornina altamente marcada y elitista. Quizá no era la ciudad, quizá era quienes crecimos así los que la vivenciamos de ese modo, tal vez lo pienso así porque a mi regreso a Osorno 8 años después, mis grandes amigos, mi círculo, lo empezaron a conformar personas que no estudiaron "en los famosos colegios de la esquina de O´Higgins con Los Carrera". La calidad de las personas, su felicidad y su éxito en la vida, no lo conforman los colegios más caros  o los apellidos, quizá cuando nuestro país deje de ser tan arribista y desde la casa y los colegios se eduque incentivando la integración y el respeto, estas diferencias, que sobrepasan términos como la "gratuidad" o "lucro", cambien algún día y nos lleven a ser mejores humanos.

Imagen de Tatiana Prambs Barría

Completamente de acuerdo. En

Completamente de acuerdo. En el Colegio Alemán de Osorno pasa, o pasaba, de manera paralela exactamente lo mismo y la elite la conformábamos sólo ambos colegios de la esquina, como si los demás no tuvieran la "calidad o la altura" de entrar al círculo. Creces en una burbuja que algunos, como fue mi caso, a punta de porrazos tuvimos que romper para entender el mundo en su complejidad y variedad, para aceptarlo y vivirlo tal como es. No sé si habrá cambiado algo a lo largo de los años. Tengo y mantengo muy buenos recuerdos de mi curso, algunos compañeros con los que mantengo contacto hasta el día de hoy. Sin embargo también recuerdo vívidamente esa atmósfera divisoria en una sociedad osornina altamente marcada y elitista. Quizá no era la ciudad, quizá era quienes crecimos así los que la vivenciamos de ese modo, tal vez lo pienso así porque a mi regreso a Osorno 8 años después, mis grandes amigos, mi círculo, lo empezaron a conformar personas que no estudiaron "en los famosos colegios de la esquina de O´Higgins con Los Carrera". La calidad de las personas, su felicidad y su éxito en la vida, no lo conforman los colegios más caros  o los apellidos, quizá cuando nuestro país deje de ser tan arribista y desde la casa y los colegios se eduque incentivando la integración y el respeto, estas diferencias, que sobrepasan términos como la "gratuidad" o "lucro", cambien algún día y nos lleven a ser mejores humanos.

 

Imagen de daniela bedecarratz

Muy buena carta Consuelo! sin

Muy buena carta Consuelo! sin embargo creo que en Santiago mismo el
tema es aun peor, habiendo estado en la Alianza hasta aprox. 6º basico, y
luego habiendome ido a un colegio particular en Vitacura, y de ¡puras
mujeres! siento que la Alianza no era tan terrible... quizas por haber
estado solo en una etapa más "infantil", quizas no veia realmente lo que
pasaba, pero cuando me fui a Santiago realmente me impactó, partiendo
por algo tan tonto como tener que usar solamente colet rojo, azul o
blanco, hasta el trato de las "niñitas" con cualquiera que fuera un poco
distinta...

Lo veo tambien ahora de adulta, los caminos de mis
ex compañeros de la Alianza son por lo menos un poco más "variados" que
de mis compañeras santiaguinas, las cuales por una formacion elitista y
cerrada continuaron con ese circulo de adultas, quedando 15 en una misma
universidad y carrera (compatible por supuesto con la vida familiar), y
prefiriendo siempre universidades privadas del circulo aunque a veces
el puntaje les alcanzaba para otras como la Chile y similares...

En
fin, yo no alcancé a tener "malos" recuerdos de la Alianza... quizas me
fui muy pronto... pero hoy representa para mi un curso con mas
diversidad por lo menos que lo vivido en Stgo., en donde por ser de
provincia no era del "circulo" y 99,9% de mi curso era rubio...

Agradezco
si haber tenido la posibilidad y haber aprovechado la oportunidad de
haber entrado a arq. en la universidad de Chile, donde mi mundo se
abrio. Por suerte nunca entre en el "circulo" ya que como otras, habría
desaprovechado la oportunidad de entrar en esa universidad...

Imagen de daniela bedecarratz

Muy buena carta Consuelo! sin

Muy buena carta Consuelo! sin embargo creo que en Santiago mismo el tema es aun peor, habiendo estado en la Alianza hasta aprox. 6º basico, y luego habiendome ido a un colegio particular en Vitacura, y de ¡puras mujeres! siento que la Alianza no era tan terrible... quizas por haber estado solo en una etapa más "infantil", quizas no veia realmente lo que pasaba, pero cuando me fui a Santiago realmente me impactó, partiendo por algo tan tonto como tener que usar solamente colet rojo, azul o blanco, hasta el trato de las "niñitas" con cualquiera que fuera un poco distinta...

Lo veo tambien ahora de adulta, los caminos de mis ex compañeros de la Alianza son por lo menos un poco más "variados" que de mis compañeras santiaguinas, las cuales por una formacion elitista y cerrada continuaron con ese circulo de adultas, quedando 15 en una misma universidad y carrera (compatible por supuesto con la vida familiar), y prefiriendo siempre universidades privadas del circulo aunque a veces el puntaje les alcanzaba para otras como la Chile y similares...

En fin, yo no alcancé a tener "malos" recuerdos de la Alianza... quizas me fui muy pronto... pero hoy representa para mi un curso con mas diversidad por lo menos que lo vivido en Stgo., en donde por ser de provincia no era del "circulo" y 99,9% de mi curso era rubio...

Agradezco si haber tenido la posibilidad y haber aprovechado la oportunidad de haber entrado a arq. en la universidad de Chile, donde mi mundo se abrio. Por suerte nunca entre en el "circulo" ya que como otras, habría desaprovechado la oportunidad de entrar en esa universidad...

Imagen de Mario Vial de la Fuente

Excelente  carta. Hoy en dia

Excelente  carta.

Hoy en dia colegios como la Alianza Francesa estan llenos de gente que nunca pudo estar ahi, que nunca formaron parte de esa "Elite" y  por la que muchos fueron discriminados, pero extrañanamente ansian eso  para sus hijos.

En ciudades como osorno estos colegios son autoreferentes que nada tiene que ver con sus similes de Santiago, y tristemente no constituyen un aporte cultrual a la ciudad. Osorno es la unica ciudad que teniendo Alianza Francesa no involucra a la comunidad  en la cultura Francofona.

Es de esperar que el recambio de apoderados genere cambios, Tanta gente que a punta de esfuerzo estudio y hoy puede pagar ese colegio para sus hijos  deberia ser parte de ese cambio de mentalidad por el bien de sus hijos y de la comunidad.

 

Imagen de juanka

No me resisté a responderte,

No me resisté a responderte, porque cuan errado estas, yo soy un empleado administrativo comun y corriente y mis hijas están felices en el colegio y parece que esta sra. o srta. es una resentida o no se que, además por lo que describe fue una desadaptada y en cualquier colegio la pondrian condicional, por las cosas que cuenta que les hizo a los profesores. Es mentira que es un colegio cuico comodicen algunos resentidos o con alumnos sde ojitos azules "otros", mis hijas adoran el colegio y tiene amigas de distinta clase social, así que srta.consuelo, parece que te quedaste en el pasado, mejor informate mas para tratar de desprestigiar a nuestro colegio, que es el mejor de osorno y actualmente jamas me ha tocado conocer algun tipo de racismo, quizas en que siglos estuviste tu y creo que por tu comportamiento, fue correcto que te expulsaran y no vengas ahora a tratar de tirar mugre al colegio por tus propias malas actitudes de niña mimada. 

Imagen de jp

Toda la razón, yo también

Toda la razón, yo también estuve en la alianza hasta segundo medio, salí por voluntad propia. Fue la mejor decisión que pude haber tomado. Se descubre un mundo nuevo y real.

 

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