¿De qué hablamos cuando hablamos de descentralización?
Todos los que leemos el Vacanudo, u otros medios de comunicación de corte local o regional, vivimos a diario la idea de que Chile es un país centralista. Como así somos, parece que también nos tenemos que “tragar” lo que escriben algunos columnistas de diarios de circulación nacional.
Todos los que leemos el Vacanudo, u otros medios de comunicación de corte local o regional, vivimos a diario la idea de que Chile es un país centralista, no tan sólo en el funcionamiento de los partidos políticos, sino que también en lo económico y en el funcionamiento de los medios de comunicación nacional. Como así somos, parece que también nos tenemos que “tragar” lo que escriben algunos columnistas de diarios de circulación nacional sobre regiones, opinando, a propósito del conflicto de Aysén, sobre descentralización, regionalización y todos los temas que se le ocurre a la elite opinante del centro nacional.
Las cosas como son, la historia republicana de Chile se ha construido en base a prejuicios de la elite nacional sobre los habitantes de regiones, uno de ellos es que quienes habitamos aquí, estamos a lo menos 10 o 20 años atrasados sobre “lo importante” que sucede en el país. Sin ánimo de soberbia, pero con el aval de haber desarrollado investigación científica en esta materia, quiero aclarar la diferencia básica que existe entre Regionalización y Descentralización, dado que la elite política nacional e improvisados columnistas “regionalistas” que opinan sobre estos temas, nos pueden inducir a error haciendo creer a la ciudadanía, entre otras cosas, que regionalizar y descentralizar al país es y significan lo mismo.
Regionalización es el fondo y forma que se da un país para “organizar” territorialmente el poder económico, social y político de una nación. Por su parte, Descentralización es la forma de “distribuir” principalmente el poder político sobre aquella forma territorial en la que se ha organizado un país. Puesto en un ejemplo, la regionalización en Chile se inspira y se ha inspirado en un modelo de ordenamiento territorial basado en la promoción del crecimiento y desarrollo sobre un territorio principal (otros lo llaman territorios subnacionales), en este caso, las llamadas regiones. Por su parte, los territorios subnacionales secundarios en Chile, es decir, las comunas tienen la función principal de garantizar el aseguramiento de una adecuada administración en la prestación de los servicios básicos ya conocidos.
Ambos conceptos, descentralización y regionalización, son diferentes pero están profundamente conectados, y son medios y no fines en sí mismos, junto deben perseguir un objetivo mayor. En mi concepto, la descentralización es más instrumental que la regionalización, ya que esta última establece el contenido y contendor al cual se le va a distribuir poder (descentralizar). Mi tesis es que desde 1970 el Estado Chileno no ha organizado territorialmente a la nación en función de un objetivo mayor de desarrollo/crecimiento territorial o profundización democrática. Por lo tanto, todos los esfuerzos por distribuir el poder político resultan algo ambiguos, sin resultados sustantivos.
Para graficar esta idea comparto un ejemplo, con las funciones que actualmente cumplen las provincias, creo que sobran. En cambio, si a ellas se les asignara una clara función de promover desarrollo económico local, las actuales regiones serian las que sobrarían, porque dicha función no la pueden cumplir dado que Pinochet organizó territorialmente el país en regiones para otra cosa (seguridad nacional).
Entonces no nos engañemos, Chile requiere un nuevo pacto territorial (una nueva regionalización), no simplemente más distribución de poder (descentralización) para lo mismo que no ha resultado.


